Consejos para que la nevera de tu barco enfríe como nunca y consuma poca batería

Un amigo dedicado al charter me dijo que en unas vacaciones hay tres cosas que no pueden fallar: el bimini la zodiac y la nevera.
Sin el primero te fries, sin la segunda te encarcelas, y sin la tercera no son vacaciones ni son nada.

Pero esta última es el gran monstruo del consumo del barco, así que vamos a ver una serie de puntos a revisar para disminuir el consumo de esta.

El frío se produce gracias a un compresor que consume en estado normal de funcionamiento entre 3 y 5 amperios. Cuanto más tiempo esté en marcha, más amperios hora de la batería estamos extrayendo.

Lo que hace el compresor no es más que trasladar el calor de la nevera fuera de esta.

Por lo tanto, si está en un sitio mal ventilado, este compresor no rinde bien y tiene que trabajar más horas al día para conseguir la temperatura. Es vital que el compresor esté en un lugar que no recircule su mismo aire caliente. Aquí es necesario poner rejillas o ventiladores de apoyo para extraer el aire caliente.

Si es necesario, suelo montar a veces un ventilador en paralelo con el del compresor. Pero ojo, que la placa electrónica solo puede dar 0,5 amperios para la salida de ventiladores.


Como sabemos, refrigerar es extraer calor y este calor viene de dos fuentes: una es el género que metemos en la nevera y que está a una temperatura ambiente más caliente que la del frigorífico, y la otra es el que entra a través del aislamiento de la nevera. Si este es de espesor escaso o está mojado por condensaciones internas, pierde eficacia y el compresor aumentará sus horas de funcionamiento y su consumo.

Mejorar el aislamiento es fácil si tenemos una nevera muy grande y decidimos poner los paneles de poliuretano por dentro (perdiendo espacio en la nevera).

Pero puede ser bastante complicado si se tiene que aislar por fuera, ya que no suelen ser accesibles todos los costados de la nevera, en especial el del casco. Si os estáis haciendo el cofre y queréis ser totalmente felices, poned 10 cm de paneles de poliuretano (almacén de materiales de la construcción). ¡La nevera no gastará nada!

Suele ser un síntoma de falta de aislamiento las condensaciones exteriores. El frío sale del cofre y enfría la encimera o el mueble por debajo de la temperatura de rocío del lugar, produciéndose la condensación. Además, si tocamos con la mano, veremos que la superficie está fría.


Otro factor que influye en el consumo es, ¡cómo no!, la temperatura que le pidamos al termostato. Cuanto más frío, más tiempo estará el compresor en marcha. La temperatura típica de conservación es de 4 grados, pero si queremos ahorrar baterías, podemos ajustarla a 10 grados, con lo que hace más funciones de fresquera que de nevera.

Aquí hay que mirar si el termostato es de ambiente o de contacto, porque se produce un ciclo diferente según el que tengamos montado.

Un termostato de ambiente mide la temperatura del aire de la nevera, por lo que el compresor funcionará sin parar hasta que lleguemos a la temperatura deseada. Luego, se parará hasta que esta temperatura suba 2 grados (el diferencial), por lo que los ciclos serán largos. Si el termostato que tenemos montado es de contacto, lo que controlamos es la temperatura del evaporador y, como esta se consigue antes, los ciclos serán muy numerosos en arrancadas y paradas. La temperatura se controla de manera indirecta, controlando la temperatura de la placa. Por lo tanto, si queremos tener una temperatura exacta, el termostato debe ser de ambiente.

Con el de contacto, en verano estará en una posición y en invierno en otra.


Pero el problema principal y más común que tenemos es la falta de gas. El gas es para toda la vida; ni se estropea ni pierde propiedades, solo se escapa.

Siempre ha habido una picaresca en el sector, muy arraigada principalmente en el comercio, de que había que llamar periódicamente al frigorista para poner gas porque es lo normal.

Si un circuito frigorífico no tiene la carga exacta de gas, va a enfriar mal y con un grandísimo consumo de baterías, ya que el compresor no va a parar y además corre el riesgo de quemarse.

Las fugas tienen que buscarse y repararse, pero a veces pueden ser muy pequeñas y no se encuentran. El detector de fugas no pita en ningún sitio, y no nos queda más remedio que hacerle una carga y esperar a la próxima vez, que puede ser en 2 años.

Lo mejor es tener una gran fuga de gas de esas que el gas solo dura unos días, porque es fácil de encontrar y reparar.

Si la carga de gas es insuficiente, veremos que hace hielo solo una parte de la placa y el tubo de aspiración está caliente. Una nevera está correctamente cargada cuando, habiendo conseguido la temperatura interior, la aspiración llega ligeramente fresca al compresor.

Para que un compresor rinda, el tubo de aspiración que le llega tiene que estar aislado. Se ven muchas instalaciones con el tubo de la nevera sin aislar y produciendo condensaciones. La coquilla aislante tiene que ir desde la salida de la nevera hasta la aspiración del compresor.


El motivo del aumento del rendimiento frigorífico puede resultar un poco complicado para el profano, pero básicamente, cuanto más frío esté el gas de aspiración, menor es su volumen específico. Como el compresor, al fin y al cabo, lo que hace es desplazar metros cúbicos de gas en un tiempo, cuanto más frío esté el gas, más “apretado” está y más refrigerante desplaza el compresor.


Otro problema común es que la sección del cable que alimenta la nevera sea insuficiente. El cable de la nevera tiene que ser de 6 mm de sección en 12V (a 24V, 4 mm) para evitar caídas de tensión.

Como sabemos, en una línea eléctrica tenemos una caída de tensión proporcional a la intensidad que pasa por ella y a la resistencia de esta. Si los cables son finos, se pierden voltios por el camino y, aunque las baterías estén cargadas a tope a 12,7V, al compresor le pueden llegar 11,7V. Como este tiene una protección por baja tensión (para no consumirse todas las baterías), se pondrá en marcha y en paro intermitentemente, sin enfriar la nevera y aumentando el consumo.


El desagüe tiene que estar tapado ya que el frío pesa y se puede ir por él a la sentina.

Otro factor que afecta al consumo es el exceso de hielo en el evaporador. Paradójicamente, el hielo es aislante y, si tenemos mucho acumulado en la placa, impide que los -15º de la placa se pongan en contacto con el aire de la nevera, aumentando el consumo. Para descongelar, no tenemos más que pararla y, SOBRETODO, no intentar quitar el hielo con un objeto punzante porque podemos pinchar el evaporador y perder el gas.

Si se forma mucho hielo, es posible que las gomas de la puerta no estén bien y entre aire húmedo que se convierte en hielo. También es importante que la placa evaporadora esté separada de la pared de la nevera con unos tacos de 1 cm, porque así tenemos más superficie de intercambio (el doble) que si está totalmente pegada a la pared. Además, tiene que estar montada en la parte más alta del frigorífico.

Otro factor de consumo también depende de la generación del compresor que tengamos montado. Los nuevos compresores, como todo en la vida, han superado con creces la potencia y el consumo de los primeros compresores de hace 20 años. En este punto, a veces ha sido más rentable poner un motor nuevo que aumentar el parque de baterías de un velero. Para saber si tu compresor es de los nuevos, lo verás porque la unidad electrónica, allí donde van los cables, está pegada al compresor y ocupa como un paquete de tabaco. Los compresores viejos tienen la unidad separada.

Una vez tengamos la nevera en condiciones, hay unos trucos para, en travesía, disminuir el gasto de baterías. Es conveniente salir a navegar a vela teniendo la nevera lo más fría posible y llena a tope de bebida, aunque no la consumamos toda, porque el líquido es la sustancia que más calor específico tiene. Esto quiere decir que es lo que más tarda en enfriarse, pero por otra parte, es lo que más acumula el frío. Luego, si vamos el viernes, ponemos el cargador y el termostato a 1º (al mínimo). El sábado, ponemos el termostato en la posición normal y saldremos con una gran inercia de frío acumulada en forma de cervezas, con la que aguantaremos muchas horas sin que el compresor se ponga en marcha.

Una vez se “gaste” este frío, tenemos que sacar toda la bebida y dejar solo lo imprescindible: fiambre, verduras y lácteos para disminuir la carga frigorífica. De esta manera, hemos tenido unas horas gratis de nevera, aprovechándonos de la acumulación de frío. Pero hay otro truco para bajar el consumo, que es poner la nevera al mínimo cuando tengamos el motor en marcha y volver a la posición normal cuando naveguemos a vela.

Si tenemos en cuenta todos estos puntos, podremos sorprendernos con lo bien que funciona la nevera y lo poco que gasta.